Albi, ciudad marcada por una historia en la que cada gran período ha dejado su impronta, se ha desarrollado y ha adquirido su valor histórico-artístico en torno al casco antiguo.

La catedral de Saint-Cécile, construida para dar fe del poder de la iglesia tras la herejía cátara, es, sin lugar a dudas, una de las joyas de la ciudad y uno de los estandartes de la arquitectura gótica meridional en Francia.
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