La más celebre y antigua de las villas albigenses sigue siendo una fuente de misterio e inspiración para los visitantes y para los artistas que residen en la ciudad medieval.

Construida en 1222 por Raimundo VII, conde de Toulouse, Cordes experimenta un rápido desarrollo a finales del siglo XIII gracias al comercio de sus numerosos artesanos. Este desarrollo alcanzará su apogeo cuando las familias de nobles y ricos mercaderes edifiquen fabulosos palacios góticos.
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